DÍA 17. LUNES. Raquel. Al fin buenas noticias.
RAQUEL Estos días he estado tan atareada que apenas había podido subir a ver a Lorena a la UCI, donde permanece desde que naciera su bebé. Me consta que David acude todos los días a neonatología y pasa allí gran parte del día con su pequeña, lo sé porque sigo llamándole cada día para ver cómo le van las cosas a él y al bebé y para tranquilizarle sobre el estado de Lorena, aunque ni yo misma sepa bien qué decirle. Mi compañera de trabajo y amiga, tras la cesárea, ha permanecido sedada y con el respirador. Pude verla un par de días después del nacimiento de la niña y observé, apenada, que ya la había tenido que colocar boca abajo para facilitar su respiración. No podía creerlo. Había parecido mejorar durante unos días y ahora… Ahora se debatía, tal cual, entre la vida y la muerte. Respiraba gracias a una de esas máquinas que ahora escaseaban en los hospitales y verla allí, dormida, me partió el alma. Quizás por eso dejé de subir a verla. No podía soportar la idea de verla así y...