Entradas

Mostrando entradas de marzo, 2020

DÍA 6. JUEVES. LA MITAD DE LA SEMANA

Imagen
DAVID Sigo con mi rutina diaria. Visita por la mañana al hospital, regreso a casa, soledad, trabajo, llamada de Raquel, cena y a dormir (o, al menos, a intentarlo, aunque el sueño se resiste cada día más a llegar a mi cama, solitaria desde que ella está ingresada). Hoy es jueves. Lo sé por el calendario, no porque lleve una cuenta de los días. Me he obligado a saber en qué día vivo, más por motivos prácticos del trabajo que por mí mismo. Mi jefe me ha ofrecido coger una baja por todo lo que está pasando pero, en el fondo, creo que necesito trabajar. Esas horas en las que me centro en mi ordenador, haciendo algo que sigue siendo igual que antes de todo esto, (aunque lo haga desde casa), consigo volver a ser yo y sentirme una persona normal, y no ese despojo humano que soy cuando recuerdo a mi mujer y a mi futura hija solas en el hospital. Cierro el ordenador a las ocho, salgo a aplaudir; a pesar de que para mí esos aplausos no deberían cesar nunca al menos, no está mal que...

DÍA 5. ADQUIRIENDO RUTINAS

Imagen
RAQUEL Todos aquellos años trabajando en urgencias y, sin embargo, nada me había preparado para lo que aquellos días me depararon. Ni a mí, ni a ninguno de mis compañeros, por lo que pude comprobar. Aunque cada vez sabíamos más sobre el virus, aunque íbamos cada vez más preparados (lo que la escasez de material del hospital permitía, claro está), ninguno de nosotros, por mucho que hubiera estudiado, por muchos años que hubiera trabajado, por mucho que hubiéramos visto, estaba preparado para algo así. No fue algo inmediato. El goteo de personas que cada día asistían a urgencias con tos, fiebre o dolores, en busca de que le confirmáramos o no si había pillado el virus nuevo, fue algo progresivo. Progresivo pero demasiado rápido. El pánico cundió algo antes de que cerraran las escuelas, pero sin duda aquella decisión lo acrecentó y, la primera semana que el país fue declarado en estado de alarma, toda la población parecía estar allí metida, en el hospital, con tos y algo de ...

DÍA 4. Y AL TERCER DÍA...

Imagen
REBECA Después de dos días sin salir, las cosas siguen tranquilas por aquí. Hemos sobrevivido bastante bien para las circunstancias, supongo que mi marido, en el fondo, tiene cierto miedo a haberse contagiado los días anteriores en su trabajo y se dedica, como yo, a usar estancias de la casa donde poder estar a solas con sus pensamientos, su ordenador, su televisión y su cerveza. Yo intento seguir mi vida de siempre, a pesar de estar acostumbrada a pasar todo el día sola y sólo tener que evitarle de noche, cuando por suerte solía llegar demasiado cansado o demasiado borracho como para ni siquiera querer tocarme. Estos dos días me he dedicado a elaborar platos más complejos para estar más tiempo en la cocina, limpiar la casa a fondo o encerrarme en la salita de estar con mi pequeña televisión donde, para mi sorpresa, nunca ha venido a buscarme ni a decirme nada. Lo prefiero así, a lo largo de los años he entendido que a veces es mejor que te ignoren a que te hagan caso, so...