DÍA 6. JUEVES. LA MITAD DE LA SEMANA
DAVID Sigo con mi rutina diaria. Visita por la mañana al hospital, regreso a casa, soledad, trabajo, llamada de Raquel, cena y a dormir (o, al menos, a intentarlo, aunque el sueño se resiste cada día más a llegar a mi cama, solitaria desde que ella está ingresada). Hoy es jueves. Lo sé por el calendario, no porque lleve una cuenta de los días. Me he obligado a saber en qué día vivo, más por motivos prácticos del trabajo que por mí mismo. Mi jefe me ha ofrecido coger una baja por todo lo que está pasando pero, en el fondo, creo que necesito trabajar. Esas horas en las que me centro en mi ordenador, haciendo algo que sigue siendo igual que antes de todo esto, (aunque lo haga desde casa), consigo volver a ser yo y sentirme una persona normal, y no ese despojo humano que soy cuando recuerdo a mi mujer y a mi futura hija solas en el hospital. Cierro el ordenador a las ocho, salgo a aplaudir; a pesar de que para mí esos aplausos no deberían cesar nunca al menos, no está mal que...